Carta a mi yo del futuro

Carta a mi yo del futuro: Lisandro Caravaca en 2028

Querido Lisandro del futuro:

Será una “causalidad”… pero hoy, sin ser consciente de que es “1 de abril de 2018, aniversario de bodas de tus padres y Domingo de Resurrección de la Semana Santa”, tras varios meses con este tema en los borradores del ordenador, decido emprender y retomar este escrito. Y no soy creyente, precisamente, ya lo sabes. Bueno, en ti sí creo, es decir en nosotros, ya me entiendes.

Por una parte, reconozco que me da un poco de miedo escribirte esta carta… porque ahora mismo estoy pensando en lo malo y me preocupa. Por otra parte, con malos pensamientos es difícil avanzar y yo siempre he sido más bien idealista y soñador, así que voy a cambiar el chip enseguida para que, el día que releas esta carta, estés orgulloso de nosotros. Ya sabes: “si dejamos salir nuestros miedos, tendremos más espacio para vivir nuestros sueños”.

Esta “carta a mi yo del futuro” es un interesante ejercicio de reflexión, de introspección, de visualización y perspectiva. Que por supuesto es modificable pero te permite poner por escrito los cambios que te gustaría ver en tu vida y ese futuro que sueñas construir y, al mismo tiempo, te posibilita valorar lo que has conseguido hasta ahora.

“¡Cuán largo me lo fiáis, amigo Sancho!” Puede pasar cualquier cosa en diez años… eso es obvio. En 2028 tendré 38 años para 39. Pero el tiempo vuela. Para recordarlo me digo que estamos más cerca del año 2030 que del año 2000.

¡Cuánta incertidumbre! ¿Cómo serás? ¿Seguirás teniendo pelo? Al ritmo que vas con 28, seguro que ya lo tendrás todo blanco, ¿conseguirás mantener tu peso a raya? ¿Qué harás? ¿Seguirás dando vida a Eduskopia y sus proyectos o habrás pasado página? ¿habrás conseguido consolidar diferentes iniciativas? ¿Dónde estarás? Probablemente fuera de Valladolid, en alguna parte del mundo en la que puedas estar conectado con la innovación pero también con la naturaleza o la tranquilidad. No te imagino viviendo mucho tiempo en el centro de una gran ciudad. Espero que no te dejes ganar por el sedentarismo y lleves un ritmo de vida activo motivado por tu pasión y alegría. ¿Serás viajero o más bien tirando a ermitaño? ¿habrás conseguido ser nómada digital durante un tiempo como querías? ¿y con quién estarás? ¿Seguirás en contacto con tus amigos y colegas? ¿te habrás quedado flipado con la mujer de tus sueños? ¿tendrás hijos? ¿Les enseñarás a jugar al tenis desde peques? ¿les gustará? (¡Ay! ¿y si no les gusta el tenis?) ¿y qué hay de tus aficiones? ¿Seguirás disfrutando de la moto que tantos años esperaste conseguir? ¿y del deporte? ¿Seguirás corriendo larga distancia? ¿habrás retomado el tenis con la misma ilusión que cuando eras chaval? ¿y leerás aún más que ahora? ¡seguro que sí! ¿Continuarás con el dichoso síndrome de los nuevos proyectos? Jo, eso me recuerda a este vídeo promocional de la Marca Perú.

¿Y qué hay de tu balance de aciertos y de errores? Espero que hayas aprendido de tus errores pero sin sufrir. Ufff, qué difícil saberlo. Esto depende de un gran cúmulo de factores… ¿y qué hay de tus convicciones? Probablemente mantengas un compromiso social similar al de ahora, o quizás mayor. Y si hay hijos de por medio… quizás aflore tu instinto rebelde y sobreprotector (del estilo a… “a mí me jodieron, pero a mis hijos no”) ¡quién sabe! Eso sí… no te enojes tanto como haces ahora con determinadas injusticias pero tampoco renuncies a cambiarlas si está en tus manos.

Lisandro de 2028, me gustaría que estuvieras siempre atento y dispuesto a colaborar con los demás, e incluso vinculado con una o varias instituciones académicas y con uno o varios espacios de innovación en alguna parte. Esto te da la vida, tú lo sabes. Que te valoren y cuenten contigo, que te hagan sentir parte de algo más grande que tú. Y ojalá te ayuden más a “tirar del carro” y ya no te pase como ahora que tenías que llevar tú absolutamente todo para que funcionara… gestiones, proyectos, ¡todo! Y así es imposible llegar lejos como bien comentabas en tu blog. Verás cómo te echas a reír cuando leas esto.

¿Te siguen gustando las citas célebres? Seguro que sí. Ya sabes lo que decía Heródoto de Halicarnaso: “tu estado de ánimo es tu destino” así que recuerda esta que tú mismo creaste: “una persona joven es aquella que mira al futuro con optimismo”. ¡Ánimo chaval! Volveré a escribirte, te lo prometo.

Mis 3 palabras para 2018

Como quien no quiere la cosa, llegamos al final del año 2017. Un año algo complicado y con muchos quebraderos de cabeza. Es hora de hacer balance, porque quien no mira atrás, no puede progresar. Ya son cinco años consecutivos reflexionando sobre el trabajo realizado durante el año y, sobre todo, sentando las bases para el futuro inmediato a través de tres conceptos que sirven de eje para cumplir mis propósitos durante los meses venideros. Estos conceptos deben contener cierto grado de significado e implicación en tu vida y, puesto que estás haciendo un trabajo de introspección y de proyección, más vale que te lo tomes en serio si quieres que tengan algún efecto o resultado. Pero antes de hablar de 2018, haremos el protocolario repaso de años anteriores:

En 2014, mis tres palabras fueron: Actitud, solidaridad y conexiones. Leer aquí.

En 2015, mis tres palabras fueron crear, crecer y cambiar. Leer aquí.

En 2016, mis tres palabras fueron: convencer(me), colaborar y progresar. Leer aquí.

En 2017, mis tres palabras fueron: foco, pasión, oportunidad. Leer aquí.

 

Mis 3 palabras para 2018

Mis tres palabras para 2018 son “foco”, “crecimiento” y “juventud”.

Foco

Sí, repito. No tienen por qué ser conceptos diferentes cada año sino aquellos que verdaderamente representan algo concreto y significan un compromiso contigo mismo. Confío y me propongo hacerlo mucho mejor que en 2017. Para mí, “poner el foco” consiste en centrarse en una tarea, en un solo proyecto, y entregarte en cuerpo y alma. Y creo que esta vez lo voy a lograr. La dispersión me ha jugado muy malas pasadas así que no cabe duda de que este primer concepto es trascendental, vital diría yo.

Crecimiento

¿Qué crece? Crecen las semillas, los árboles, las personas, los contactos, las ciudades, los animales, ¡las neuronas! Pero también la esperanza, el conocimiento, la pasión, etc. En esta carrera de fondo sigo tratando de evolucionar y buscando un equilibrio entre el desarrollo personal y el profesional. “Crecer” es un concepto precioso pero debe ir acompañado de significados y, principalmente, de hechos. Ha llegado la hora de buscar nuevos horizontes, de saciar esas ganas locas por conectar con los demás, por seguir creando y aprendiendo. Quiero dar la mejor versión de mí mismo.

Juventud

Hace varias semanas que le doy vueltas a este concepto, lo que representa, y las distintas interpretaciones que hace la sociedad. Porque… ¿a quién consideras tú gente joven? ¿La juventud es cuestión de edad? Tengo 28 años y medio, ¿sigo siendo joven? He llegado a la conclusión de que no importa la edad sino el espíritu, la actitud. El espíritu joven viene determinado por la actitud con la que afrontas las situaciones de la vida. Para mí, “una persona joven es aquella que mira al futuro con optimismo”.

Aquí están mis 3 palabras para 2018. Me las voy a tatuar en la frente. Yo sé que “nada empieza si tú no empiezas nada” así que vamos a ello, como siempre. Soplan vientos de cambio.

¿Cuáles son las tuyas? Comparte en redes sociales con #3palabras2018.