Un extracto de mi visión y misión en la edad digital

Ya lo dijo Da Vinci, vivimos en «una época de cambio pero, fundamentalmente, en un cambio de época». Las nuevas tecnologías de la denominada “edad digital”, en el marco de la sociedad de la información y del conocimiento, están condicionando nuestra evolución consolidándose como uno de los mayores hitos de la Historia de la Humanidad. Así, considero que nuestra adaptación y adecuada gestión de los cambios (en el ocio, empleo, estudios, negocio, hogar, etc.) suponen la principal alternativa para hacer que la sociedad progrese. Al mismo tiempo, opino que las directrices que se han implantado en torno a las nuevas tecnologías son  irreversibles. Sin embargo, a mi juicio, la sociedad y la tecnología progresan a un ritmo bien distinto, siendo el grueso de la sociedad un colectivo completamente desprotegido.

No resultará extraño si digo que las nuevas tecnologías no son un juego ni una moda pasajera, son la realidad y una evolución intrínseca al siglo XXI. Las circunstancias han determinado que seamos nosotros algunos de los muchos que pretenden ayudar a la evolución de la sociedad, empezando por nuestras familias, y por nosotros mismos. Se trata de poner la primera piedra para construir una serie de peldaños que nos ayuden a escalar hacia otra dimensión, un mundo que jamás pensamos que existiría, un mundo mejor. Las redes sociales agilizan el proceso de las interacciones humanas y podemos sacarle mucho provecho con conocimiento. Las nuevas generaciones se guían en base a nuevos esquemas mentales, nuevos comportamientos y por ende nuevos hábitos, y es nuestra obligación como adultos y responsables, guiarles, protegerles y ayudarles en su crecimiento y progreso. Así, en la actual sociedad de la información, y como bien apunta Dolors Reig, podemos distinguir tres niveles distintos de actuación: las TIC (Tecnologías de la Información y de las Comunicación), las TAC (Tec. del Aprendizaje y del Conocimiento) y las TEP (Tec. del Empoderamiento y de la Participación). Es responsabilidad de los formadores ayudar a que los jóvenes se desarrollen de forma satisfactoria y se preparen para la época que les ha tocado vivir.

Bajo este contexto, cabe destacar que estamos creando una brecha generacional muy importante y grave que nos está acarreando serios problemas a nivel personal y profesional y que nos empuja a una crisis social global (más allá de lo económico) cuyo impacto aún desconocemos. Debemos corregir este desfase por el bien de la sociedad. Es por esto por lo que quiero y creo que debo aportar mi granito de arena para que educación, empleo, negocios y nuevas tecnologías se combinen de manera armoniosa y contribuyan al progreso y a la innovación social.

Soy consciente del desaprovechamiento de oportunidades y del mal uso que se está haciendo de los nuevos medios sociales en determinados contextos y que en múltiples ocasiones generan adicción y provocan desconfianza e inseguridad. Lo veo en los adultos que se resisten a abrir los ojos y lo veo en los jóvenes que por desconocimiento y falta de control “campan a sus anchas” por el mundo virtual. Estoy convencido de que todo esto va a cambiar y que todos depositan en las personas de mi generación su entera confianza para llevarlo a cabo. Los que somos conscientes de las ventajas y de las desventajas de las redes sociales y de las nuevas tecnologías debemos facilitar formación, sensibilización y ayuda a todos en general en materia de educación digital. Puedo afirmar poderosamente que “nada empieza si nosotros no empezamos nada”, y no tenemos tiempo que perder pues es precisamente el tiempo nuestro activo más valioso en este instante.

En conclusión, por tanto, considero que mis ideas y mi trayectoria me llevarán a ayudar a la sociedad (pequeños y medianos empresarios, centros culturales y cívicos (AMPAs, colegios e institutos, asociaciones de barrios y de vecinos, fundaciones y asociaciones) que en gran medida desconoce el enorme abanico de posibilidades que ofrece Internet y que les impide obtener mayor rentabilidad en su día a día. Además, en función de los intereses y los objetivos estableceremos unas pautas y una estrategia para lograr que las buenas predicciones se cumplan.

A los 25 años tengo la fortuna de haber encontrado mi leitmotiv y es el momento de poner todos los medios para convertirlo en un sistema de vida. Como decía Víctor Hugo, “no hay nada más poderoso que una idea cuyo momento ha llegado”, y creo sinceramente que la revolución digital deben liderarla personas como tú y como yo. Si no somos nosotros, ¿quién? Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo? ¿Cómo puedo ayudarte?

Gracias por hacer que suceda. Te invito a conocer estas y muchas otras opiniones y reflexiones en las publicaciones en www.eduskopia.com así como en el resto de mis aportaciones a la web social.

¡Última llamada para las empresas pasajeras al tren con destino al siglo XXI!

Si lo escribo yo… parece que no encaja… vamos a suponer que este post lo escribe un famosísimo gurú internacional a quien vamos a llamar Andrés Stallone, y quien muy amablemente se ha ofrecido a publicar este artículo en mi blog como invitado.

Andrés Stallone: “Se nos va, se te va –o quizás ya se te fue- el tren de la Edad Digital, no digamos ya de la Tercera Revolución Industrial pues con la robótica ya estamos entrando casi en la Cuarta. Aunque te parezca mentira, Internet ya cumplió 25 años, algunas redes sociales cumplieron 10, miles de empresas ya se iniciaron en el mundo online, erraron y aprendieron de sus fallos, y tú… aún no te has enterado de nada. Pero tú no tienes ese problema. Ni siquiera te identificas con toda esa “película moderna”. Tu problema es otro. Tu mayor problema sigue siendo la gestión comercial y el capital humano, como le sucede a muchas más empresas de las que te imaginas, incluso a las grandes. No llegas a fin de mes y después de 20 años no has logrado transmitir los valores ni las técnicas de venta de tu empresa, esa que fundó tu abuelo/a, a tus empleados. Y te frustra aún más saber que la culpa es enteramente tuya y que la crisis económica (a mí me gusta llamarla “cambios en las tendencias de consumo”) no ha servido para incitarte a cambiar sino que te ha hundido todavía más. Y ya has cumplido sesenta y tantos años, ¡quién te va a hablar a ti ahora de cambio! ¿Cambio de qué? Ahora quieres luchar contra los fantasmas pero no puedes… son invisibles a tus ojos” y la ansiada llegada de la jubilación se hace esperar… todavía no es el momento.

Póngame kilo y medio de actitud

¡Cuánta razón tiene Andrés! No será por veces que lo he dicho, pero lo repetiré hasta que me canse. En la balanza de la vida, tenemos “actitud” y “curiosidad” frente a “miedo” y “complejos”. Aquí está el dilema y lo que determinará la supervivencia de tu empresa. El objetivo de este artículo es que, por tu bien, se incline el primer platillo de la balanza a partir de este momento. La decisión en este caso es tuya. ¡Pero qué vamos a saber los jóvenes! Si al fin y al cabo lo que vale es la experiencia, que es la madre de la ciencia, ¿no? Pues no, a veces “la prueba del algodón” no funciona, porque las reglas del juego han cambiado.

Con la “M”: “señal que permite identificar o distinguir algo o para dar alguna información sobre ello” … “marca”

Ahora se habla de “marketing”, de “branding”, de “networking”, pero para ti eso son chorradas, tú lo que quieres vender. Pero, como ahora no vendes, empiezas a sonrojarte por el “qué dirán” de mi negocio, el de toda la vida, ¿se darán cuenta de que nos vamos todos a la lona? Y ahí sí que sacas pecho para decir los años que llevas trabajando y lo importante que es tu nombre… ¿y qué? ¿y de qué te sirve ahora si te adelantan y te pisotean por todas partes? ¿Pero sabes una cosa? Así como David derrotó a Goliat, tú también puedes jugar tus cartas: para eso tendrás que dejar de llorar y de mirar a otro lado, de acusar y hacerte el resentido.

La pyme le dice a la gran superficie: “no te rías de mí porque soy diferente; yo me río de ti porque sois todos iguales”. He aquí la oportunidad ante la adversidad. La diferencia, la trayectoria y la historia que tu empresa puede contar es única e intransferible. Tu negocio tiene una historia que contar, ahora bien, tiene que ser una historia atractiva para el consumidor que transmita energía y pasión por encima de todas las cosas. Una historia que derive en una experiencia, una historia que cree vínculos con las personas.

La ley de acción-reacción

Como dice mi amigo Fran Torreblanca, “cuando haces cosas, pasan cosas”. Una marca que se limita a esperar a que sus clientes entren por la puerta. A lo sumo, comparte un café a media mañana con los clientes del bar de al lado. Y pasan los días, e impasiblemente, los ánimos y las fuerzas van decayendo, y eso se transmite al ambiente, a la atmósfera que ocupa las 4 paredes de su negocio. Nadie quiere comprar en una tienda que no te quiere vender.

El escenario no puede ser más dantesco: nos encontramos con una empresa sin página web, sin redes sociales, sin vídeos, ni WhatsApp, sin estrategia de marketing , ni de publicidad, ni de comunicación, ni de marca personal… ¡y tampoco de contenidos! Sin carteles ni anuncios, sin ofertas ni descuentos, tan sólo un viejo letrero de madera con cinco palabras escritas en tiza. No hablemos de tienda online, servicio a domicilio, aplicación móvil propia, geolocalización, códigos QR, etc. ¡Y ahora no me venga diciendo que el cliente es lo primero!

Pero algo juega a tu favor… tienes un establecimiento propio, una tienda u oficina de grandes dimensiones cómoda, vistosa, situada en un buen lugar de la ciudad. Y lo más importante: tienes un buen producto que ofrecer. Cuida tu imagen física y construye paralelamente una digital (#BrandOffOn). La mejor forma de predecir el futuro es creándolo.

Voy a ir terminando, que bastante cera te he dado ya. Concluyo con una idea, y es que existe un movimiento llamado “cashmob” que es algo maravilloso y consiste en revitalizar el comercio de barrio a través de compras colectivas; pero mejor sería pensar en un “mindmob” que sería básicamente compartir ideas para que la gente vea cómo puede mejorar su negocio. Por lo pronto te recomiendo la conferencia de Juan García en TEDxOviedoUniversity sobre “Alfabetización digital”.

Alegría, marinero. ¡Aún está todo por hacer… o rehacer!

Fuente imagen: http://elrincondeezequiel.com/web/

La disrupción digital arrasa con todo a su paso. Adiós a la Edad Contemporánea

La verdad es que ya tenía ganas de escribir sobre el tema de la Edad Digital y de elaborar y plasmar por escrito la línea del tiempo de la Historia cuyo período está fraccionada, como sabéis, por Edades: Edad Antigua > Edad Media > Edad Moderna > Edad Contemporánea, y ahora, aunque muchos no lo sepan o no lo quieran asumir, estamos en plena Edad Digital.

Nadie puede discutir que la realidad actual en casi nada se parece a la de hace 50 años. Esto es porque hemos entrado en una nueva etapa de la Historia que ya se debería estudiar en los colegios. En el medio ALT1040 encontramos una buena descripción: “la innovación disruptiva se corresponde con aquellos avances que rompen con el pasado dejando obsoleta la tecnología o el servicio precedente”.

La “nueva era digital” no es una moda, como piensan algunos, sino que es una realidad que afecta directa o indirectamente a todas y cada una de nuestras actividades diarias. Mantenerse al margen a nivel personal puede conducir al aislamiento; mantenerse al margen en el plano empresarial conduce prácticamente sin contemplaciones a la más cruel desaparición. Incluso el mero hecho de estar en Internet, sin una buena presencia, tampoco garantiza el éxito (o la supervivencia). La revolución digital exige adaptación cultural y formación constante.

Y no son pocos los choques que se producen entre “los dos mundos”, el digital y el analógico. Hoy vamos a recordar algunos casos en diversos sectores en los que la confrontación cultural es importante: restauración, alojamiento y transporte.

Empresas como Blablacar, Amovens, AirBNB, ZipCar, CouchSurfing han sabido surfear esta ola digital incorporando en su esencia de negocio las particularidades del consumo colaborativo y las necesidades que precisan las nuevas generaciones de usuarios y clientes. Recientemente, hemos presenciado la polémica de la empresa Uber (y su app) con el sector del taxi. Los más conservadores acusaban a la empresa de competencia desleal. Habría que determinar, sin prejuicios de monopolios, qué se considera competencia desleal y hasta dónde se puede mantener la guerra de precios. Incluso Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Agenda Digital, dijo que Uber no era enemigo del taxi sino que el sector debía afrontar los cambios propios de la realidad de las nuevas tecnologías.

Recomiendo el visionado de este reportaje “Competencia feroz” en Comando Actualidad y también este artículo “Una docena de modelos de negocio disruptivos” de un referente para mí como es Emiliano Pérez Ansaldi.

Son empresas que emergen como alternativas a la crisis económica, a las nuevas generaciones que viajan y disfrutan del ocio mucho más frecuentemente que sus padres y con aparentemente menos recursos económicos. Al mismo tiempo, también son alternativas a las empresas tradicionales que no han sabido reinventarse, ponerse del lado del cliente o consumidor y entender qué demandan algunos “baby boomers” y todos los “millennials”. Y hay miles de casos como el del pescadero quien, por varios motivos, no tiene establecimiento físico y se dedica a vender pescado a domicilio recibiendo los pedidos via Twitter y WhatsApp y satisfaciendo las necesidades de sus clientes, jóvenes y mayores. Este profesional cuenta con su clientela fija y sus pedidos semanales. Además es buen cocinero y recomienda menús y platos a sus clientes propiciando una dieta sana y equilibrada.

Fuente imagen: http://laurasil.com/emprender-online/#.U54N_fl_s1J

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Meter la cabeza en la tierra como el avestruz no va a impedir que el mundo siga avanzando y que tu competencia, tarde o temprano, se coma tu trozo de pastel. Por si no se ha entendido bien la metáfora: “no podemos enfrentarnos a los retos ignorándolos”.

La insatisfacción, la frustración y la desidia no ayudan a tomar las mejores decisiones y a intentar superar tiempos difíciles para todos.

¡¿Cómo se explica que vivamos en la sociedad de consumo y la empresa tradicional se queje de que no consumimos?! Por supuesto que consumimos, pero de forma muy diferente.

Todo afecta. Influye la descentralización de las ciudades; la deslocalización de los recursos; la constante innovación de las grandes superficies; la internacionalización y el comercio exterior, el comercio electrónico, etc.

Y España es uno de los países que se está quedando atrás por no salir al extranjero por voluntad propia, por no invertir en buena educación y formación, por no mirar más allá de la competencia y buscar la coopetencia… En definitiva, lo que está claro es que necesitamos más @Taxioviedo.

Seguiremos investigando en torno a la economía colaborativa.