¡Última llamada para las empresas pasajeras al tren con destino al siglo XXI! - Lisandro Caravaca

Si lo escribo yo… parece que no encaja… vamos a suponer que este post lo escribe un famosísimo gurú internacional a quien vamos a llamar Andrés Stallone, y quien muy amablemente se ha ofrecido a publicar este artículo en mi blog como invitado.

Andrés Stallone: “Se nos va, se te va –o quizás ya se te fue- el tren de la Edad Digital, no digamos ya de la Tercera Revolución Industrial pues con la robótica ya estamos entrando casi en la Cuarta. Aunque te parezca mentira, Internet ya cumplió 25 años, algunas redes sociales cumplieron 10, miles de empresas ya se iniciaron en el mundo online, erraron y aprendieron de sus fallos, y tú… aún no te has enterado de nada. Pero tú no tienes ese problema. Ni siquiera te identificas con toda esa “película moderna”. Tu problema es otro. Tu mayor problema sigue siendo la gestión comercial y el capital humano, como le sucede a muchas más empresas de las que te imaginas, incluso a las grandes. No llegas a fin de mes y después de 20 años no has logrado transmitir los valores ni las técnicas de venta de tu empresa, esa que fundó tu abuelo/a, a tus empleados. Y te frustra aún más saber que la culpa es enteramente tuya y que la crisis económica (a mí me gusta llamarla “cambios en las tendencias de consumo”) no ha servido para incitarte a cambiar sino que te ha hundido todavía más. Y ya has cumplido sesenta y tantos años, ¡quién te va a hablar a ti ahora de cambio! ¿Cambio de qué? Ahora quieres luchar contra los fantasmas pero no puedes… son invisibles a tus ojos” y la ansiada llegada de la jubilación se hace esperar… todavía no es el momento.

Póngame kilo y medio de actitud

¡Cuánta razón tiene Andrés! No será por veces que lo he dicho, pero lo repetiré hasta que me canse. En la balanza de la vida, tenemos “actitud” y “curiosidad” frente a “miedo” y “complejos”. Aquí está el dilema y lo que determinará la supervivencia de tu empresa. El objetivo de este artículo es que, por tu bien, se incline el primer platillo de la balanza a partir de este momento. La decisión en este caso es tuya. ¡Pero qué vamos a saber los jóvenes! Si al fin y al cabo lo que vale es la experiencia, que es la madre de la ciencia, ¿no? Pues no, a veces “la prueba del algodón” no funciona, porque las reglas del juego han cambiado.

Con la “M”: “señal que permite identificar o distinguir algo o para dar alguna información sobre ello” … “marca”

Ahora se habla de “marketing”, de “branding”, de “networking”, pero para ti eso son chorradas, tú lo que quieres vender. Pero, como ahora no vendes, empiezas a sonrojarte por el “qué dirán” de mi negocio, el de toda la vida, ¿se darán cuenta de que nos vamos todos a la lona? Y ahí sí que sacas pecho para decir los años que llevas trabajando y lo importante que es tu nombre… ¿y qué? ¿y de qué te sirve ahora si te adelantan y te pisotean por todas partes? ¿Pero sabes una cosa? Así como David derrotó a Goliat, tú también puedes jugar tus cartas: para eso tendrás que dejar de llorar y de mirar a otro lado, de acusar y hacerte el resentido.

La pyme le dice a la gran superficie: “no te rías de mí porque soy diferente; yo me río de ti porque sois todos iguales”. He aquí la oportunidad ante la adversidad. La diferencia, la trayectoria y la historia que tu empresa puede contar es única e intransferible. Tu negocio tiene una historia que contar, ahora bien, tiene que ser una historia atractiva para el consumidor que transmita energía y pasión por encima de todas las cosas. Una historia que derive en una experiencia, una historia que cree vínculos con las personas.

La ley de acción-reacción

Como dice mi amigo Fran Torreblanca, “cuando haces cosas, pasan cosas”. Una marca que se limita a esperar a que sus clientes entren por la puerta. A lo sumo, comparte un café a media mañana con los clientes del bar de al lado. Y pasan los días, e impasiblemente, los ánimos y las fuerzas van decayendo, y eso se transmite al ambiente, a la atmósfera que ocupa las 4 paredes de su negocio. Nadie quiere comprar en una tienda que no te quiere vender.

El escenario no puede ser más dantesco: nos encontramos con una empresa sin página web, sin redes sociales, sin vídeos, ni WhatsApp, sin estrategia de marketing , ni de publicidad, ni de comunicación, ni de marca personal… ¡y tampoco de contenidos! Sin carteles ni anuncios, sin ofertas ni descuentos, tan sólo un viejo letrero de madera con cinco palabras escritas en tiza. No hablemos de tienda online, servicio a domicilio, aplicación móvil propia, geolocalización, códigos QR, etc. ¡Y ahora no me venga diciendo que el cliente es lo primero!

Pero algo juega a tu favor… tienes un establecimiento propio, una tienda u oficina de grandes dimensiones cómoda, vistosa, situada en un buen lugar de la ciudad. Y lo más importante: tienes un buen producto que ofrecer. Cuida tu imagen física y construye paralelamente una digital (#BrandOffOn). La mejor forma de predecir el futuro es creándolo.

Voy a ir terminando, que bastante cera te he dado ya. Concluyo con una idea, y es que existe un movimiento llamado “cashmob” que es algo maravilloso y consiste en revitalizar el comercio de barrio a través de compras colectivas; pero mejor sería pensar en un “mindmob” que sería básicamente compartir ideas para que la gente vea cómo puede mejorar su negocio. Por lo pronto te recomiendo la conferencia de Juan García en TEDxOviedoUniversity sobre “Alfabetización digital”.

Alegría, marinero. ¡Aún está todo por hacer… o rehacer!

Fuente imagen: http://elrincondeezequiel.com/web/

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