Quiero ser tenista profesional pero antes estudiaré en la universidad - Lisandro Caravaca

«Quiero ser tenista profesional pero antes estudiaré en la universidad». Según quién lo lea, esta afirmación podría parecer muy sorprendente, incluso contradictoria, ¿verdad? ¿No era que los tenistas se sacrificaban dejando los estudios y toda su vida anterior desde muy jóvenes para cumplir su sueño? En parte es cierto, pero hay alternativas…

La realidad es que cada vez más tenistas en categoría junior (16-18 años), e incluso ya en edad adulta, se preparan para solicitar una beca para estudiar en las más de 1200 universidades de Estados Unidos. La universidad ha dejado de considerarse la casilla de salida para los que no llegaron a profesionales y ha pasado a ser una alternativa muy valorable. Las carreras deportivas son más longevas, los estudios son cada vez más importantes; y por todos es sabido que es muy difícil y muy costoso llegar a la élite del tenis por la vía convencional. Ahora los tenistas acceden al top 100 bien entrados en la veintena y después de eso compiten otros 10 años más.

Hoy día son muy pocos los jugadores que llegan al circuito profesional por debajo de los 18 años como Felix Auger-Aliassime, Coco Gauff o Jannik Sinner. La mayoría lo hacen en la veintena como decíamos, y algunos han estudiado ya en la universidad. Seguro que os suenan los nombres de John Isner y  Kevin Anderson. Pero también están Cameron Norrie, Mackenzie McDonald, Steve Johnson, Marcos Giron, Brayden Schnur, Dominik Koepfer, Mikael Torpegaard, Noah Rubin o Paul Jubb, actual campeón de la NCAA.

En España, Aliona Bolsova probablemente sea el referente más conocido (fue top 100 en 2019) pero también está Estela Pérez-Somarriba (Universidad de Miami), la primera española en proclamarse campeona de individuales en la historia de la NCAA en Estados Unidos.

En el denominado «college tennis» hay 3 ligas y la NCAA  es la más exitosa con más de 14 disciplinas deportivas. Está distribuida en tres divisiones (I, II, III). La prestigiosa liga universitaria es una de las opciones más valoradas para combinar carrera tenística y de formación que además puede servir como lanzadera para los circuitos profesionales.

Estela Pérez-Somarriba, española campeona de la NCAA 2019.

Las becas universitarias

Miles de jóvenes deportistas españoles -que han practicado alto rendimiento en deportes como el fútbol, el golf, hockey, natación, atletismo, el tenis o el baloncesto- solicitan becas cada año para “cruzar el charco”. Este proyecto  no sólo aporta una titulación, también aporta vida social y la oportunidad de seguir jugando al tenis de manera semiprofesional.

Las becas cubren una parte o la totalidad de las necesidades de los deportistas, según su expediente educativo y deportivo: gastos académicos (matrícula, libros…), gastos deportivos (material, fisioterapia, entrenamientos…) o sociales (alojamiento, comidas…).

Estados Unidos es una factoría de talento, sí, pero los grandes protagonistas en muchas ocasiones son «talento importado” de cientos de nacionalidades diferentes. Las academias de tenis también forman parte de este proceso. Es el caso de TGA (Tennis Group Academy), una academia situada en Marbella que ayuda a sus tenistas a dar el salto. En muchos casos, los coaches de los equipos también navegan por la red e incluso se desplazan en su ávida búsqueda de “talento” como hizo recientemente Kenny Thorne, entrenador del equipo masculino de la Georgia Tech University de Atlanta.

Trámites para optar a la beca

¿Acaso las familias están solas en esta aventura? Claro que no. Ya hay numerosas agencias por todo el mundo que se encargan de realizar todos los trámites y de preparar a los jóvenes para afrontar esta “competición» con mayores garantías. Es el caso de AGM Sports, W2A Management, Ivy League Education, Global College USA, simplemente por mencionar algunas.

Los expertos aconsejan comenzar con los trámites al menos con un año de antelación. Se puede hacer a través de una agencia, de un agente intermediario particular o de manera autónoma. Se comienza eligiendo qué región del país y qué universidad interesa más, dentro de las posibilidades. Se deberá aprobar los exámenes TOEFL y SAT. También tendrá que traducirse de manera oficial las notas y calificaciones así como rellenar toda la documentación del Gobierno de Estados Unidos y de la propia universidad. Es muy aconsejable diseñar un buen CV y una buena presencia digital, lo que implica cuidar las redes sociales al máximo. Además, todos los jugadores deberán grabar un vídeo de entre 5 y 10 minutos en el que muestren su repertorio de golpes a una alta intensidad. En YouTube hay cientos de ejemplos: «College Tennis Recruiting Video«. Las universidades y sus entrenadores analizarán con esmero, entre otras cosas, el ranking UTR, los resultados en general y el mencionado vídeo.

Seguiremos investigando e informando sobre este apasionante mundo del «tenis universitario».

Photo credits: theacc.com

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