Un extracto de mi visión y misión en la edad digital - Lisandro Caravaca

Ya lo dijo Da Vinci, vivimos en «una época de cambio pero, fundamentalmente, en un cambio de época». Las nuevas tecnologías de la denominada “edad digital”, en el marco de la sociedad de la información y del conocimiento, están condicionando nuestra evolución consolidándose como uno de los mayores hitos de la Historia de la Humanidad. Así, considero que nuestra adaptación y adecuada gestión de los cambios (en el ocio, empleo, estudios, negocio, hogar, etc.) suponen la principal alternativa para hacer que la sociedad progrese. Al mismo tiempo, opino que las directrices que se han implantado en torno a las nuevas tecnologías son  irreversibles. Sin embargo, a mi juicio, la sociedad y la tecnología progresan a un ritmo bien distinto, siendo el grueso de la sociedad un colectivo completamente desprotegido.

No resultará extraño si digo que las nuevas tecnologías no son un juego ni una moda pasajera, son la realidad y una evolución intrínseca al siglo XXI. Las circunstancias han determinado que seamos nosotros algunos de los muchos que pretenden ayudar a la evolución de la sociedad, empezando por nuestras familias, y por nosotros mismos. Se trata de poner la primera piedra para construir una serie de peldaños que nos ayuden a escalar hacia otra dimensión, un mundo que jamás pensamos que existiría, un mundo mejor. Las redes sociales agilizan el proceso de las interacciones humanas y podemos sacarle mucho provecho con conocimiento. Las nuevas generaciones se guían en base a nuevos esquemas mentales, nuevos comportamientos y por ende nuevos hábitos, y es nuestra obligación como adultos y responsables, guiarles, protegerles y ayudarles en su crecimiento y progreso. Así, en la actual sociedad de la información, y como bien apunta Dolors Reig, podemos distinguir tres niveles distintos de actuación: las TIC (Tecnologías de la Información y de las Comunicación), las TAC (Tec. del Aprendizaje y del Conocimiento) y las TEP (Tec. del Empoderamiento y de la Participación). Es responsabilidad de los formadores ayudar a que los jóvenes se desarrollen de forma satisfactoria y se preparen para la época que les ha tocado vivir.

Bajo este contexto, cabe destacar que estamos creando una brecha generacional muy importante y grave que nos está acarreando serios problemas a nivel personal y profesional y que nos empuja a una crisis social global (más allá de lo económico) cuyo impacto aún desconocemos. Debemos corregir este desfase por el bien de la sociedad. Es por esto por lo que quiero y creo que debo aportar mi granito de arena para que educación, empleo, negocios y nuevas tecnologías se combinen de manera armoniosa y contribuyan al progreso y a la innovación social.

Soy consciente del desaprovechamiento de oportunidades y del mal uso que se está haciendo de los nuevos medios sociales en determinados contextos y que en múltiples ocasiones generan adicción y provocan desconfianza e inseguridad. Lo veo en los adultos que se resisten a abrir los ojos y lo veo en los jóvenes que por desconocimiento y falta de control “campan a sus anchas” por el mundo virtual. Estoy convencido de que todo esto va a cambiar y que todos depositan en las personas de mi generación su entera confianza para llevarlo a cabo. Los que somos conscientes de las ventajas y de las desventajas de las redes sociales y de las nuevas tecnologías debemos facilitar formación, sensibilización y ayuda a todos en general en materia de educación digital. Puedo afirmar poderosamente que «nada empieza si nosotros no empezamos nada», y no tenemos tiempo que perder pues es precisamente el tiempo nuestro activo más valioso en este instante.

En conclusión, por tanto, considero que mis ideas y mi trayectoria me llevarán a ayudar a la sociedad (pequeños y medianos empresarios, centros culturales y cívicos (AMPAs, colegios e institutos, asociaciones de barrios y de vecinos, fundaciones y asociaciones) que en gran medida desconoce el enorme abanico de posibilidades que ofrece Internet y que les impide obtener mayor rentabilidad en su día a día. Además, en función de los intereses y los objetivos estableceremos unas pautas y una estrategia para lograr que las buenas predicciones se cumplan.

A los 25 años tengo la fortuna de haber encontrado mi leitmotiv y es el momento de poner todos los medios para convertirlo en un sistema de vida. Como decía Víctor Hugo, “no hay nada más poderoso que una idea cuyo momento ha llegado”, y creo sinceramente que la revolución digital deben liderarla personas como tú y como yo. Si no somos nosotros, ¿quién? Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo? ¿Cómo puedo ayudarte?

Gracias por hacer que suceda. Te invito a conocer estas y muchas otras opiniones y reflexiones en las publicaciones en www.eduskopia.com así como en el resto de mis aportaciones a la web social.

One Comment

  • Todo correcto y completamente de acuerdo excepto en lo de liderar, en mi humilde opinión las redes sociales, las tendencias y las modas tecnológicas ni toleran, ni precisan líderes. Por que aún en el caso de necesitarlos no los aceptarán.

    La mayoría de mis contactos prefieren hacer las cosas mal sabiéndolo, que tener que aprender a hacerlas.

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